La vida está hecha de momentos, cada momento cuenta.
Bienvenidos: un espacio para reflexionar sobre la crianza
Bienvenidos a este espacio dereflexión, aprendizaje y encuentro para quienes compartimos una de las tareas
más importantes y desafiantes de la vida: acompañar a nuestros hijos mientras
aprenden a construir su propio camino.
Ser padres no viene acompañado de un manual perfecto. Aprendemos mientras educamos; algunas veces acertamos y otras nos equivocamos. Hay días en los que sentimos que lo estamos haciendo bien y otros en los que aparecen las dudas: ¿Estoy tomando las mejores decisiones? ¿Estoy escuchando suficientemente a mis hijos? ¿Cómo puedo orientarlos sin controlar su vida? ¿Qué necesitan realmente de mí?
Este blog nace precisamente para acompañarnos en esas preguntas.
Aquí hablaremos de crianza, pero también hablaremos de nosotros, los padres. Porque educar a un hijo implica muchas veces mirarnos primero a nosotros mismos: nuestras palabras, nuestras reacciones, nuestros hábitos, nuestras emociones y especialmente nuestro ejemplo.
No encontrarás recetas para formar hijos perfectos, porque no existen. Encontrarás reflexiones, experiencias, preguntas y herramientas prácticas que nos permitan detenernos por unos minutos en medio de la vida cotidiana y pensar conscientemente en la familia que estamos construyendo.
Mi invitación es sencilla: veamos cada tema no desde la culpa por aquello que pudimos haber hecho diferente, sino desde la posibilidad de aquello que todavía podemos transformar.
Mientrasexista disposición para aprender, escuchar, acercarnos y comenzar nuevamente, siempre habrá una oportunidad para fortalecer nuestros vínculos familiares.
Y para comenzar este camino juntos, quiero invitarte a reflexionar sobre algo que buscamos para nuestros hijos, pero que también necesitamos aprender a cultivar nosotros mismos: la felicidad.
A veces basta un instante paracambiar el rumbo de una vida. Una palabra, una decisión, un encuentro, una pérdida, una oportunidad o una experiencia inesperada pueden despertar en nosotros algo que permanecía dormido. Muchas personas han sido capaces de hacer cosas extraordinarias porque, en algún momento de su historia, algo las inspiró a mirar la vida de una manera diferente.
El tiempo, sin embargo, tiene una característica que nunca debemos olvidar: no regresa. Cada día que vivimos es único y cada momento trae consigo una oportunidad que no volverá exactamente de la misma manera.
Podemos dejar que los días simplemente transcurran o podemos aprender a vivirlos con mayor conciencia.
Podemos esperar a que lleguen las circunstancias perfectas para sentirnos bien
o comenzar a descubrir el valor de aquello que ya forma parte de nuestra vida.
Porque, en el fondo, todos compartimos un mismo anhelo: queremos ser felices.
Desde pequeños aprendemos aperseguir metas. Queremos crecer, estudiar, tener una profesión, formar una familia, alcanzar estabilidad económica, adquirir bienes, recibir
reconocimiento y cumplir nuestros sueños. Nada de ello es negativo. Las metas
nos impulsan y nos ayudan a avanzar.
El problema comienza cuando depositamos nuestra felicidad exclusivamente en ellas:
“Seré feliz cuando tenga…”
“Seré feliz cuando logre…”
“Seré feliz cuando misproblemas terminen…”
“Seré feliz cuando las cosassean como yo esperaba…”
Y mientras esperamos ese momento, la vida está sucediendo.
Quizá una de las lecciones más importantes que podemos aprender es que la felicidad no es un lugar al que finalmente llegamos. Tampoco significa vivir sin problemas, tristeza, pérdidas o dificultades.
Ser feliz es aprender a reconocerel valor de la vida aun en medio de sus imperfecciones.
Es disfrutar lo cotidiano. Agradecer lo que tenemos mientras trabajamos por aquello que deseamos. Cuidar nuestros vínculos. Encontrar sentido en lo que hacemos. Aprender de nuestras experiencias y comprender que incluso los momentos difíciles pueden dejarnos enseñanzas.
Y cuando hablamos de familia, esta reflexión adquiere todavía mayor importancia.
Nuestros hijos observan mucho másde lo que imaginamos. A través de nosotros aprenden qué significa vivir, amar, enfrentar una dificultad, celebrar un logro, equivocarse, agradecer y comenzar nuevamente.
Por eso, quizá uno de los regalos más valiosos que podemos ofrecerles no sea una vida perfecta, sino el ejemplo de una persona que sabe encontrar razones para vivir con alegría, gratitud y propósito.
No podemos detener el tiempo.
No podemos regresar a los momentos que ya pasaron.
Pero sí podemos decidir qué hacemos con el momento que tenemos frente a nosotros.
Y ese momento es hoy.
Este será nuestro punto departida.
A lo largo de los próximos textos hablaremos de felicidad, familia, emociones, relaciones, crianza, hábitos, propósito y muchas de esas pequeñas decisiones que, día tras día, van
construyendo nuestra historia.
Porque una familia de éxito no es necesariamente perfecta o aquella que lo tiene todo, es aquella que aprende a reconocer lo verdaderamente importante, a disfrutar el camino y a construir juntos, una vida con propósito.
Alicia Monterrubio Hernández
